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Fuente: ABC y Ricardo Higueras - ¿Cómo definiría el diseño del Pabellón? El diseño del pabellón responde al sistema constructivo y éste a su vez responde al programa general del edificio: función, entorno físico y económía. Por lo que se puede decir que el diseño responde a su propia génesis, esto es lo que ha ocurrido siempre en la arquitectura.
- El empleo de materiales naturales y energías generadas en el entorno son dos de sus principales características. ¿Cree que sería un planteamiento viable para otro tipo de edificaciones permanentes o sólo se trata de un experimento en una construcción efímera? Sí es un experimento, pero un experimento precioso, lleno de contenido y además necesario por lo que desde el principio defiendo y creo en la Expo ZH2O; desde antes de la adjudicación se sabía que era la construcción más grande jamás hecha con balas de paja, en la presentación oral del proyecto, aún en fase de concurso, nos preguntaron si había construcciones similares ya hechas, Iñaki Urkía, co-autor del proyecto, respondió franca y sencillamente: “No”. Pero este aspecto no sería suficiente para justificar la realización del edificio; como bien indica la pregunta los materiales elegidos y las energías generadas en su entorno son la verdadera motivación del proyecto. El edificio proyectado rompe favorablemente todos los esquemas sobre costes energéticos, cálculo de huella ecológica y emisiones de CO2 aplicados a la arquitectura Para empezar, el uso de materiales orgánicos: paja, bambú, madera en cantidades apreciables permite tener carbono retenido, que no circula por la atmósfera. En este caso, el edificio tiene unas 200 toneladas de materiales orgánicos, esto equivale a que se han absorbido, gracias a la fotosíntesis de estos vegetales, unas 300 Tn de CO2 de la atmósfera. Además, al utilizar materiales cercanos y con poca elaboración, el coste energético de la edificación es bajísimo, 116,73 Kw.h/m2 ó 14,95 Kg CO2/m2 La construcción equivale a emitir unas 27 Tn de CO2 a la atmósfera. El balance del edificio, por tanto es que hemos podido retener 293 Tn – 27 Tn = 266 Tn de CO2 de la atmósfera en su construcción. Además, por cada m2 útil de edificio, se consume 117 Kwh, teniendo en cuenta la altura del edificio ésto supone un 85% menos que un edificio convencional de viviendas
En la demolición del edificio gran parte de estas virtudes se perderán si se queman los materiales. Por tanto, se debería alargar todo lo posible la vida útil de los materiales, para retener el carbono el máximo tiempo posible, ya sea manteniendo el edificio, reconstruyéndolo en otro sitio, o destinando sus materiales orgánicos al campo y dejando una huella positiva en donde se construyó. La paja y el barro suponen un 47% del peso del edificio, pueden recuperarse en un 90%, ya sea para nueva construcción o para devolverla a la Tierra. Actualmente, debido a los abonos minerales, las tierras de cultivo tienen muy poca materia orgánica que las acerca a la desertización. La materia orgánica es muy importante para la fertilidad de los suelos, para retener humedad y dar mejores cosechas. La estructura con bambú y madera (8,6%) son reutilizables en nueva construcción, y son materiales captadores de CO2, es decir de huella positiva en su reutilización. Los gaviones de basamento también son recuperables casi en su totalidad, llegando a una estimación del 87% del material que se puede reciclar. Ya que la solera de cal hidráulica y barro no puede reciclarse una opción interesante, indicada en el proyecto, es dejar la solera como plaza protegida con los gaviones y elementos exteriores de ajardinamiento. Otro dato importante es que el edificio durante su utilización va a ser del tipo 0% energía fósil. La refrigeración con agua de pozo y la ventilación resuelta con sistemas naturales gran parte del tiempo hace que el edificio cumpla con los requisitos medioambientales más estrictos. Por tanto, desde una visión técnica sí creo que podría ser ejemplo a seguir por otras arquitecturas más duraderas. - ¿Cuál es el principal desafío técnico que presenta el edificio? La escala. Estructuralmente hemos visto que la forma y los materiales empleados garantizan sin excesiva dificultad sus dimensiones. El gran desafío técnico consiste en adecuar la tecnología actual y toda su “maquinaria” a un sistema constructivo basado en la autoconstrucción. La construcción con paja se remonta a épocas tempranas egipcias en torno al Nilo y los primeros ejemplos que me constan son de hace 5.000 años. Hacían cúpulas enormes plantando tallos en círculos atándolos arriba. En África, Centroamérica y China aun prevalecen sistemas constructivos con gran apoyo en la mano de obra y casi siempre de escala doméstica. La paja y el bambú son materiales de muy poco peso, con altas características físicas como son la increíble resistencia del bambú y la altísima capacidad aislante de la paja, por ello han sido y son muy útiles para la construcción. De hecho existe una corriente emergente de construcción de viviendas con balas de paja extendida por Europa y América desde hace unos 100 años que están dando muy buenos resultados por su bajo coste y alto grado de confort. Sin embargo actualmente la industria se ha habituado a usar materiales mucho más densos y resistentes, y siempre ligados a elaboraciones con mucha industria. El cambio de escala en estos aspectos físicos crea un interesante paradigma en la realización del pabellón. Para mi la arquitectura sostenible se conseguirá al reconvertir la industria que hay detrás. |